Respiro lentamente dentro de mi burbuja.
Exijo tranquilidad a mi ser para poder sobre llevar el oxigeno en mi existencia.
Mientras, lucho y me consumo, tan letamente como logre mi armonía.
El vapor empaña mi visión, y ya no estoy cara a cara con migo.
Es ese momento en el que perezco que me hago mas consciente.
Es ahora donde sale el sentimiento mas antiguo, sobrevivencia.
Tan simple y tan complejo a la vez.
Miles de caminos se proyectan desde mi cabeza
y el caos no demora en llegar.
Tan solo necesito un espejo, la verdad esta en mis ojos!
Vanidad, tan sabrosa como el veneno mas poderoso camuflado.
Me hace caer y tan solo queda esperar.
El tiempo no tiene piedad
y es saber esto lo que me hace sentir mas humano, tan normal...
Ahora no tengo que seguir quemando mis neuronas con existencialismos,
tan solo sobre vivi...
con mis miserias en la mochila, pero con la frente en alto.